24 febrero 2006

UNA DEPORTISTA CONSIGUE NACIONALIDAD ESPAÑOLA CON BODA GAY

La ex-jugadora estadounidense de baloncesto Cathy Boswell, que juega en un equipo local como española, ya que es la primera persona que ha obtenido la nacionalidad debido a que contrajo matrimonio homosexual.

A los 43 años, la afronorteamericana se casó en diciembre pasado con la que fue su compañera sentimental durante cinco años, la también jugadora de básquet Silvia Lara, una española de 31 años.

Silvia juega en el equipo Juventut Mariana Olis de Soller, donde Cathy actuaba como preparadora física. Pero sucede que el equipo no andaba muy bien y entonces pensaron que Cathy tenía que ayudarlos a salir del bache. Así que hace menos de una semana Boswell volvió a jugar como en sus mejores tiempos.

En la Liga Femenina 2 de Básquet, solo puede integrar el equipo una jugadora extracomunitaria. Este requisito hubiera impedido jugar a Cathy, pero por su matrimonio con Silvia, gracias a la nueva ley que autoriza el matrimonio entre parejas de homosexuales, la deportista no tenía ningún obstáculo ya que ostenta la nacionalidad española.

Boswell desarrolló una excelente carrera deportiva en los Estados Unidos e integró el equipo de que ganó en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1982.

Esta historia de amor ha tenido una vasta repercusión en medios norteamericanos y de otros países, como Italia, donde el prestigioso diario "Corriere della Sera" publicó ayer información completa en primera página con fotos de la pareja.

Cathy y Silvia quieren dejar bien claro que no se casaron para que Boswell tuviera nacionalidad española.

"Lo hicimos porque ya éramos pareja de hecho y queríamos tener un respaldo legal y los derechos que tiene todo el mundo", dicen.
El romance entre ambas deportistas comenzó en 2001. "Silvia y yo fuimos primero rivales y luego compañeras. Yo había jugado en un equipo español y me quedé encantada con el país. Pude venir a las islas Baleares a trabajar en mi profesión y me ha ido muy bien", evoca Cathy.

Primero, Cathy y Silvia se inscribieron como pareja de hecho. Y un día antes de que se aprobara la ley que termina con las discriminaciones contra los homosexuales, decidieron casarse simbólicamente.

Vestidas informalmente, rodeadas de 130 amigos, familiares y las compañeras de equipo, intercambiaron votos y anillos ante una amiga que actuó de oficiante.

Silvia dice que los doce años de diferencia de edad no es un obstáculo para la pareja "porque tenemos mucho en común pese a ser muy diferentes". Cathy interviene: "Silvia es más nerviosa y yo soy más tranquila, más pacífica. Somos complementarias".

En su estado natal, Illinois, Boswell no se podría haber casado con su pareja sentimental. "Las cosas van mejorando poco a poco también allí. Antes la gente se escondía y también yo tenía miedo de decírselo a mi familia y a mis amigos. Fue una época muy difícil".

Ahora, su familia la apoya totalmente lo mismo que la de Silvia. "Están encantados. Pero mi abuela de ochenta años está como unas castañuelas, casi se ha vuelto loca de alegría. Hace un montón de años que venía diciéndome que nos casáramos. Ver la felicidad de mi abuela, me hace sentir que vale la pena todo este lío".

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