19 mayo 2006

EL CALVARIO DEL HOMOSEXUAL IRANÍ

En Irán, un día sí y otro también, se suceden las ejecuciones de homosexuales. Así, como si fueran terroristas.
Uno de los casos más tristes tuvo lugar el pasado noviembre, con la ejecución de dos chicos de 24 y 25 años que habían sido sorprendidos por su propia familia manteniendo contacto "carnal". Lejos de tener con ellos la comprensión de los occidentales, los entregaron a la "justicia", que fue implacable.

La homosexualidad es un delito grave en Irán desde 1979 (aunque nunca antes fue bien vista), fecha de la revolución del ayatolá. Desde entonces, de entre las mas de 100.000 ejecuciones por motivos políticos, culturales, infidelidades y demás, al menos 5.000 han sido por homosexualidad.
El martirio de los que son acusados por enamorarse de alguien de su mismo sexo comienza en la propia comisaría, con vejaciones, palizas e insultos. Luego, cuando son condenados, pasan un dramático y angustioso calvario en prisión, donde el resto de presos les espera para ser cruelmente torturados, humillados, violados y hasta orinados.
Por si esto fuera poco, el mismo día de su ejecución son flagelados en público con tantos azotes como el juez determine, para que a nadie se le ocurra seguir por el mismo camino.
Finalmente son subidos a la horca y ajusticiados delante de cientos de personas, entre ellos sus propias familias, que lo ven como una liberación.


Irán es, junto con Arabia Saudí, Cuba, Libia y Sudán, uno de los países del mundo más represivos en lo que respecta a la homosexualidad. Es, quizá, el primer violador del mundo en Derechos Humanos, un infame y vergonzoso récord difícil de superar.

Salvo en Turquía, la homosexualidad está prohibida en casi todo el mundo islámico.

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