06 junio 2006

ABSUELTOS LOS ASESINOS DE UNA TRANSEXUAL

Por increíble que parezca, la justicia portuguesa dice que "no fue un homicidio" el asesinato (y ensañamiento) de una transexual en Oporto a manos de una panda de salvajes.
Tras ser descubierta por 14 menores durmiendo en los bajos de un edificio, fue atada, quemada con cigarrillos, brutalmente apaleada durante 3 días, golpeada, apedreada, le introdujeron un listón de madera por el ano y acabaron tirándola a un pozo todavía con vida.
Y con todo esto, la inclasificable justicia portuguesa no encuentra indicios de que sea un homicidio.

Los "talibanes" que se cebaron con tal brutalidad son jóvenes de entre 10 y 16 años, la mayoría de un centro de menores con problemas, y que ahora han quedado en libertad sin cargos.
Portugal quedó conmocionada con el caso de la muerte y la reconstrucción de los hechos, pero tras pasar a manos de forenses, policías y jueces, el secretismo y la posterior inculpación escaman a muchos ciudadanos.
El caso es una auténtica losa para una ciudad como Oporto, Patrimonio de la Humanidad, Capital Europea de la Cultura hace unos años, y supuestamente trabajadora y pudiente, con grandes ingresos del turismo y una notable actividad de colectivos homosexuales.

Sobre Gisberta, la transexual asesinada de esta forma tan horrible, ha escrito una canción el cantautor de Oporto Pedro Abrunhosa, y se ha rodado un documental titulado "Gisberta/Liberdade" por parte de otra transexual y su pareja.

Mientras tanto, grupos de GBLT portugueses convocan actos de protesta frente a la intolerancia de, por ejemplo, la iglesia católica portuguesa, responsable del centro de menores.
La familia de Gisberta, que era brasileña, denunciarán al Estado portugués como responsable directo de su muerte.

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